Resistencia (Revista Escalando #28)
Ilustración por Francisca Villalón
Es la cualidad física favorita de los masoquistas y de los aperrados. La asociamos al cansancio y, por lo mismo, su esencia es principalmente mental. Para muchos es la mejor forma de expresarse físicamente, de llevar el cuerpo al límite… y puede ser la única en la que el humano es capaz superar a otras especies, llegando hasta lo inimaginable.
Resistencia. Es un término frecuentemente utilizado cuando existe un esfuerzo prolongado en el tiempo y que nos cuesta energía. Es la capacidad física y síquica para resistir la fatiga, entendiendo la fatiga como la disminución transitoria de la capacidad de rendimiento. La resistencia puede ser a nivel local -una resistencia muscular específica de los sectores del cuerpo involucrados- o a nivel general. Esta última es la clasificación más comúnmente utilizada e involucra una serie de factores energéticos.
Así, la resistencia, se puede clasificar en aeróbica y anaeróbica. La primera, generalmente más suave y sostenida en el tiempo(esfuerzos superiores a los tres minutos), indica que existe un equilibrio entre el aporte de oxigeno y su consumo para el metabolismo. La segunda significa una deuda de oxígeno en esfuerzos más cortos pero intensos.
A su vez, la resistencia anaeróbica se clasifica en aláctica cuando no se produce lactato (que es el desecho metabólico resultante del metabolismo para esfuerzos cortos pero intensos, de no más de 16 segundos) y láctica cuando éste desecho metabólico sí se produce (esfuerzos de hasta dos minutos). El mejor ejemplo de un esfuerzo que produce lactato son los 400 metros planos en atletismo, que es una carrera que es larga para ser de velocidad.
Pero ¿qué implicancias tiene la resistencia en el deporte y particularmente en la escalada?
Por vivir y mantener las funciones básicas, consumimos energía que obtenemos a través del metabolismo aeróbico. En la medida que empezamos a exigir más y más al cuerpo, éste comienza a buscar vías energéticas según los requerimientos. Aproximaciones, montañismo, rutas de escalada y entrenamientos, son situaciones en las que el cansancio empieza a aparecer. En la medida que el cuerpo esté más acostumbrado (y/o entrenado), mejor tolerará éstos esfuerzos y será más eficiente fisiológicamente, disminuyendo la frecuencia cardíaca, la percepción de dolor y el consumo de energía frente a un mismo esfuerzo.
En el montañismo y en las aproximaciones la resistencia juega un papel clave, ya que el peso cargado es realmente protagonista haciendo que nos cansemos más. En la escalada, como en todos los deportes, la resistencia es clave dadas las secuencias de movimientos de fuerza. Aquí tiende a ser más anaeróbica que aeróbica, con un gran componente láctico sobre todo en rutas que están cercanas al máximo grado de cada uno. En esfuerzos más cortos, como los búlders, la resistencia está más enfocada en el componente muscular.
La resistencia no es una cualidad física que se pueda ver de manera aislada ya que su rendimiento depende de muchos factores que tienen que ver con el estilo de vida, el descanso y la alimentación. El sobrepeso o una o un porcentaje de tejido adiposo alto en el cuerpo, por ejemplo, disminuyen la resistencia en todas sus formas. Por otro lado, cuando el esfuerzo físico es prolongado en el tiempo, las reservas de energía de los músculos y de todo el sistema se empiezan a agotar, por lo que es importante comer pequeñas dosis de alimentos de fácil asimilación, especialmente hidratos de carbono.
Por supuesto, la hidratación es fundamental para rendir, sobre todo cuando el trabajo físico dura más de media hora y, especialmente, en condiciones de calor y altitud.
Al igual que las demás cualidades físicas, la resistencia tiene características específicas en cada deporte. Por ejemplo, para tener resistencia específica para escalar, lo mejor es hacerlo escalando. Aquí la intensidad y la duración serán la clave para lograrlo. Si me estoy preparando porque quiero rendir durante cinco minutos, idealmente debo entrenar un tiempo un poco superior, aunque no saco nada escalando media hora sin parar ya que lo único que se conseguirá es deteriorar la técnica y no poder moverse en una semana completa.
Por el contrario, si se busca rendir en esfuerzos largos, los entrenamientos debieran ir en concordancia. A pesar de ser bastante específica del punto de vista muscular, a nivel sistémico se puede entrenar de muchas maneras: trotando, haciendo trekking, ciclismo o natación, sin dejar de lado el trabajo técnico y muscular específico de cada deporte.
Las pausas de recuperación son importantísimas para no dañar la técnica, pero debe haber un equilibrio porque la resistencia se entrena cansándose. Probablemente, quienes rinden en deportes agotadores lo hacen porque son capaces de llevar su cuerpo al límite de resistir el cansancio o incluso de disfrutarlo.
En síntesis, la resistencia es una de las cualidades físicas que más se puede mejorar y aprovechar. Cuando tu resistencia anda bien te sientes mejor, las aproximaciones se hacen más cortas y agradables, los entrenamientos se soportan mejor y el cuerpo tiene más respuestas para adaptarse a condiciones difíciles.
Algunos consejos para trabajar tu resistencia:
- Mantener un buen estado físico ayuda para cualquier actividad que se quiera realizar. Es fácil y los resultados valen la pena.
- Mejorar la relación peso-potencia es muy importante, poder soportar bien el propio peso es un alivio para el cuerpo.
- El descanso es clave en la resistencia. Recuerda que las mejoras vienen con el descanso, especialmente durante la noche.
- Fumar disminuye la resistencia y es un hábito incompatible con la vida de un deportista que busque rendimiento.
- No le hagas el quite a cansarte. Aunque suene masoquista ¡disfrútalo! Cada vez que llevas tu cuerpo al límite estás trabajando la resistencia.
Puedes complementar esta lectura con la nota: Resistencia y algunos conceptos de entrenamiento, del Dr. Nicolás Macchiavello
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