Siguiendo los temas relacionados con nuestros queridos pies, y si te gusta abusar de ellos, desmenucemos las distintas fases de la marcha y veamos que debes prevenir, en cada una de ellas, para nunca “parar la chala”.

1) Fase de apoyo del talón: caer sobre el talón ayuda a absorver la presión incial. Lo óptimo es que la pierna se encuentre con la rodilla en una flexión leve, relajada, y justo en frente del torso. Al tener la rodilla en semi-flexión los músculos de la pierna y la cadera ayudan a absorver el impacto, disminuyendo el estrés sobre las articulaciones. Evita dar pasos largos: los pasos cortos minimizan los golpes y la fatiga muscular, y son más eficientes desde el punto de vista energético.

2) Fase de pronación: el pie rota levemente hacia adentro y el arco se aplana para distribuir la presión sobre una superficie mayor, moviendo el centro de gravedad hacia la zona media del pie. Al mismo tiempo, el otro pie se encuentra en el aire, balanceándose hacia adelante. Evita la sobrepronación: Si la pronación es exagerada puede aparecer dolor desde el talón hasta la cadera. Consulta con un médico para ver si el problema es por debilidad (fortalece tus cuádriceps, flexores de la cadera y aductores) o por pie plano (para lo que necesitarás plantillas).

3) Fase de supinación: el pie rota en la otra dirección (hacia afuera) y el resto de tu cuerpo se alinea justo sobre el pie. Esta etapa permite absorver más energía y preparar el pie para el despegue del suelo (proporcionando mayor rigidez). Evita saltarte esta etapa: si caes sobre la parte anterior del pie (antepie) o si simultáneamente golpeas el piso con el talón y el antepie, estarás eliminando la fase en que trabaja la zona media del pie. Si no balanceas tu pie segurmanete desarrollarás dolor en el pie y la pierna.

4) Despegue de los dedos: mientras tu peso se traslada al talón del pie opuesto, tu pie se transforma en una palanca, rodando desde la cabeza de los metatarsianos hasta la punta de los dedos. La transición de una pie a otro debería ser suave, sin golpes. Evita saltarte esta etapa: levanta tu pie del suelo, usando todos los dedos para afirmarte del suelo y propulsarte hacia adelante. Si arrastras el pie se genera estrés sobre las articulaciones. Si empujas los dedos con mucha fuerza gastas más energía de lo necesario.

 

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